El chándal de Maduro y el poder de la narración
El chándal de Maduro se convierte en un fenómeno global gracias a la narración.
3 de enero de 2026, Operación Absolute Resolve: las fuerzas armadas estadounidenses capturan a Nicolás Maduro en Venezuela. Una foto recorre el mundo: el presidente depuesto, vendado y esposado en un barco militar, lleva un chándal Nike Tech Fleece gris. El swoosh es bien visible. Donald Trump relanza la imagen en las redes sociales. En cuestión de horas, ese chándal se agota en los principales marketplaces internacionales.
Bienvenidos a la nueva economía de la atención
Aquí el consumo nace de la narración. Lo que era una prenda normal de athleisure de 140–260 dólares se convierte de repente en el chándal de Maduro. Las búsquedas en línea explotan. El modelo gris se agota en varias tallas en el sitio de Nike y en minoristas desde Nueva York hasta Dubái. Clientes entran en las tiendas pidiendo literalmente el chándal de la foto. En las redes sociales surgen memes, bromas sobre Just Coup It, discusiones no solo sobre el golpe de estado sino sobre el fit check del dictador. Esto no es marketing tradicional. Ninguna campaña, ningún eslogan, ningún influencer pagado. Maduro no es un embajador elegido por la marca. Es algo diferente y más poderoso: un producto que entra en un momento histórico cargado de emoción y visibilidad, y es absorbido por la narración global. Time habla de un nuevo lenguaje visual del poder. Un analista en LinkedIn define el fenómeno como influencia accidental: un solo frame que genera demanda comercial instantánea. El punto es este: hoy los productos no viven solo en la publicidad, sino dentro de los eventos que todos están mirando. La atención es la verdadera moneda. Si un objeto aparece en el frame correcto, en el momento adecuado, puede transformarse en un fenómeno global. Las personas no compran solo una prenda: compran la posibilidad de participar – irónicamente, críticamente o con entusiasmo – en una historia que domina la imaginación colectiva. El chándal gris de Maduro no se volvió viral porque Nike lo quisiera. Se volvió viral porque estaba allí, en ese momento, en esa imagen. Y esto nos dice algo fundamental sobre nuestro tiempo: el valor comercial no nace solo de la calidad o de la publicidad, sino de la capacidad de un producto para entrar – incluso accidentalmente – en las historias que importan. Para bien o para mal, la narración es el nuevo mercado. Y el frame es la nueva estantería.